Revisado por el Dr. Hugo Esteban Espinosa, Cirujano Plástico Estético y Reparador (SECPRE · Nº col. 463108488) — Unidad de Lipedema, Clínica Fontana Valencia.
La diferencia práctica está en dos gestos muy simples: la retención de líquidos deja una marca al presionar con el dedo (fóvea) y mejora claramente al elevar las piernas o tras descansar; el lipedema, en cambio, no deja fóvea, apenas mejora con el reposo y afecta al tejido graso, no al agua acumulada.
Dos problemas que se sienten parecidos
Ambos producen una sensación de piernas pesadas, hinchadas y cansadas, sobre todo al final del día, con el calor o tras muchas horas de pie. Por eso muchas mujeres con lipedema pasan años pensando que simplemente «retienen líquidos» y prueban diuréticos, infusiones y dietas bajas en sal sin obtener resultados reales.
La clave es que se trata de tejidos distintos. En la retención lo que se acumula es líquido en el espacio entre las células: es blando, se desplaza con la presión y responde bien a la elevación, al descanso nocturno y a la compresión. En el lipedema lo que aumenta es el tejido graso: tiene consistencia firme, se palpan pequeños nódulos, y no se reduce por mucho que descanses.
Las pruebas que puedes hacer tú misma
La primera es la prueba del dedo: presiona con firmeza unos segundos sobre la parte anterior de la pierna, cerca de la tibia. Si queda un hoyuelo que tarda en recuperarse, hay edema por líquido. En el lipedema puro, la piel recupera su forma de inmediato.
La segunda es la prueba de la mañana: fíjate en cómo están tus piernas al levantarte. Una retención típica mejora de forma evidente tras la noche en horizontal. Si por la mañana las piernas siguen igual de voluminosas, el volumen no es agua.
Y a esto se añaden tres señales que apuntan directamente al lipedema: el dolor al presionar o rozar las piernas, la aparición de hematomas sin recordar golpes, y el signo del brazalete, es decir, que el acúmulo se detenga bruscamente en el tobillo dejando el pie libre. En una retención de líquidos importante, los pies y los tobillos suelen estar también hinchados.
Un matiz que conviene conocer: en estadios avanzados, el lipedema puede asociar un componente de edema linfático. En ese caso coexisten ambos fenómenos y solo una valoración especializada puede ordenar qué está pasando.
Preguntas frecuentes
¿Los diuréticos sirven para el lipedema?
No. Los diuréticos actúan sobre el líquido, no sobre la grasa, así que no reducen el volumen del lipedema. Además, no deben tomarse sin indicación médica.
¿Puedo tener las dos cosas a la vez?
Sí. Es frecuente que el lipedema se acompañe de cierta retención, sobre todo con el calor o al final del día. Eso no cambia el diagnóstico de fondo.
¿Beber más agua empeora la retención?
No. Una hidratación adecuada favorece el drenaje. Lo que sí conviene moderar es el exceso de sal y los ultraprocesados.
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Aviso médico: esta información tiene carácter orientativo y no sustituye la consulta clínica. Estas pruebas caseras orientan, pero no diagnostican.