Ginecomastia
Tipos y causas de la ginecomastia
La ginecomastia puede tener distintos orígenes. Cuando predomina el tejido mamario se habla de ginecomastia glandular (se nota firme bajo el pezón); si predomina la grasa, de pseudoginecomastia; y la forma mixta, que combina ambos componentes, es la más frecuente. Entre sus causas están los cambios hormonales (pubertad o edad), el sobrepeso, algunos medicamentos y ciertas condiciones médicas, por lo que conviene una valoración previa para elegir la técnica más adecuada.
La cirugía y la recuperación
El tratamiento se adapta a cada caso: cuando predomina la grasa suele bastar con una liposucción y, cuando hay componente glandular, se extirpa el tejido mamario mediante pequeñas incisiones, normalmente alrededor de la areola para que la cicatriz quede disimulada; a menudo se combinan ambas técnicas para lograr un pecho de aspecto masculino y natural. La intervención se realiza bajo anestesia general, con un ingreso aproximado de 24 horas, y después se utiliza una prenda de compresión durante varias semanas. La mayoría de pacientes retoma su actividad en pocos días —evitando el ejercicio intenso al principio— y los resultados, visibles desde el primer momento, mejoran a medida que baja la inflamación y se mantienen estables y duraderos si se conserva un peso adecuado.
Preguntas frecuentes sobre la ginecomastia
¿La ginecomastia desaparece sola?
La ginecomastia de la pubertad a veces se resuelve por sí sola en uno o dos años. Cuando persiste en la edad adulta, no suele desaparecer sin tratamiento y la cirugía es la solución más eficaz.
¿Quedan cicatrices visibles?
Las incisiones son pequeñas y se sitúan en zonas discretas, como el borde de la areola, por lo que las cicatrices resultan poco visibles.
¿Los resultados son permanentes?
Sí. Al extirparse el tejido mamario, el resultado es duradero, siempre que se mantenga un peso estable.
¿Necesito ingreso hospitalario?
La cirugía se realiza con anestesia general y suele recomendarse un ingreso de unas 24 horas.