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¿Duele un aumento de pecho? Anestesia y control del dolor

Revisado por la Dra. Roser García, Licenciada en Medicina y Cirugía (Nº col. 464622163) — Unidad de Mama, Clínica Fontana Valencia.

Durante la cirugía no se siente dolor, y después la molestia se parece más a una presión intensa en el pecho que a un dolor punzante. Lo peor suele concentrarse en las primeras 48 a 72 horas y se controla con analgesia oral. La diferencia entre un postoperatorio llevadero y uno duro depende sobre todo de dos decisiones técnicas: dónde se coloca el implante y cuánto se manipula el tejido para colocarlo.

Qué anestesia se usa

El aumento mamario clásico se realiza con anestesia general. Es segura, pero implica una valoración preanestésica más exigente, intubación y un despertar con la resaca típica de la general: náuseas, somnolencia y sensación de aturdimiento durante horas.

Las técnicas mínimamente invasivas cambian este planteamiento. Tanto Preservé como MIA Femtech se realizan con anestesia local y sedación suave: estás dormida y sin dolor durante el procedimiento, pero respiras por ti misma y te recuperas mucho antes. No hay ingreso hospitalario y la paciente sale caminando el mismo día.

Conviene entender que «sin anestesia general» no significa estar despierta notando la cirugía. Significa evitar la intubación y sus efectos posteriores.

Por qué el plano del implante cambia tanto el dolor

Cuando el implante se coloca por detrás del músculo pectoral, hay que despegar ese músculo de sus inserciones. El resultado es un postoperatorio con espasmos musculares, sensación de opresión al respirar hondo y molestias que se disparan al mover los brazos. Es la razón por la que muchas pacientes describen el aumento de pecho como doloroso.

Cuando el implante va por delante del músculo, en un bolsillo creado sin cortar estructuras, esa fuente de dolor desaparece. Las técnicas de preservación tisular trabajan justamente así: crean el espacio separando los tejidos de forma controlada en lugar de seccionarlos, respetando nervios y vasos. Menos agresión quirúrgica significa menos inflamación, y menos inflamación significa menos dolor.

Cómo se controla el dolor después

La pauta habitual combina analgésicos y antiinflamatorios por vía oral durante los primeros días, con una pauta fija las primeras 72 horas en lugar de esperar a que duela. También ayuda el sujetador postquirúrgico, que estabiliza el implante y reduce las molestias al moverte, y algo tan sencillo como dormir semiincorporada la primera semana.

Lo que no ayuda es aguantar. Si el dolor no cede con la medicación pautada, aumenta en lugar de disminuir o se concentra en un solo pecho, hay que avisar. No es una cuestión de resistencia: un dolor que se sale del patrón esperado es un signo que conviene valorar.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días necesitaré analgésicos?

La mayoría de pacientes los toma de forma pautada tres o cuatro días y luego solo puntualmente. Con técnicas mínimamente invasivas ese periodo suele ser más corto.

¿Puedo notar tirones o calambres semanas después?

Sí, sobre todo si el implante va bajo el músculo. Los espasmos y los pinchazos ocasionales durante las primeras semanas forman parte de la recuperación normal, siempre que vayan a menos.

¿Perderé sensibilidad en el pezón?

Es frecuente notar la sensibilidad alterada durante semanas o meses, y en la mayoría de casos se recupera. Las técnicas que preservan los nervios reducen el riesgo de que ese cambio sea permanente.

Más información sobre el aumento de pecho

Aviso médico: esta información tiene carácter orientativo y no sustituye la consulta con un cirujano plástico. La pauta analgésica debe indicarla siempre tu equipo médico.

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